| La luz del día se asoma por el gran ventanal. Despertamos en una placentera suite, en una cama con sommier cuyas almohadas están perfumadas e incitan a permanecer dentro de ellas. Recorremos la habitación deleitándonos con el delicado aroma de jazmines. Nos asomamos al balcón y allí está, una increíble vista hacia un lago que viste de plateado al igual que un espejo de aguas calmas, un manto que refleja la inmensidad de las montañas patagónicas. |