Los pájaros anuncian la mañana,
lista la vianda, cámara de fotos en mano, montamos cada uno de nuestros caballos.
Nos adentramos en la aventura, cruzamos arroyos y ascendemos montañas pasando por bosques de lengas y araucarias,
una inmensa hoya de intenso azul francia, rodeado de montañas nevadas. De regreso vamos redescubriendo sensaciones intensas, formas y aromas. Al llegar una ducha caliente, una siesta y charla junto al fuego de la chimenea.
Nuestras cabalgatas son simplemente inolvidables.
|